Preguntas. Un día en la vida de Juan Pérez
Un día también cabe en una novela. Aunque a veces se desborden las preguntas.
Las páginas que esperan.
No sé si le ocurre lo mismo a otros escritores. Pero escribo más rápido de lo que puedo publicar. A veces, por determinadas coyunturas, un libro tarda incluso lustros o décadas en llegar a las editoriales. A veces es el propio autor quien decide que los destinos de determinada historia todavía no están a la vista. Entonces esas páginas deben esperar.
No obstante, el nacimiento más difícil de todo libro es que sea escrito, que brote y se asiente en palabras. Por genial que sea, una idea en la cabeza de un escritor no existe hasta que alcance la vida en un papel, o más a tono con la modernidad, en un archivo digital y una pantalla. Todo lo escrito puede ser publicado algún día. Mientras tanto, ya cumplido el trámite de rigor de hacer tangible una historia, tampoco deben permanecer sumidas por completo en el silencio.
Aquí van entonces algunos fragmentos y las brújulas e intenciones de esas ideas que ya tienen su nacimiento, su asidero, su barca, pero todavía no encuentran el puerto final en unas páginas impresas o en un algoritmo digital. A sabiendas de que el destino más importante son los ojos que ahora mismo leen estas palabras, dejamos entrever algunas escenas de esos viajes que todavía permanecen a la espera.
Un día también cabe en una novela. Aunque a veces se desborden las preguntas.
El diario de una mujer, con sus deberes, sus amores, sus pesares. Una novela narrada en primera persona por su propia protagonista.
La búsqueda del sonido perfecto engendra un asesino en el siglo XIX. Así se desata una historia de horrores y muertes que van a repercutir en el presente y quizá en el futuro.
Una persecución a través de varias dimensiones conduce a la Biblioteca. El pasado y el presente van a cruzar sus líneas. La ambición querrá el poder. Los minutos pueden ser siglos, pero el amor permanecerá incólume.