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La Jiribilla · septiembre de 2021

En algún sitio creo haber leído que la escritora inglesa Agatha Christie decía que mientras fregaba se le habían ocurrido algunas ideas para sus novelas de suspense. Quizás la Reina del Crimen no tenía audífonos para acompañar con música las “bastas labores”, como las nombraba doña Dulce María Loynaz. Y he aquí que, gracias a la horrible pero mágica combinación de música en mis oídos, detergente y el agua que de pronto se va y obliga a detenerse, alguna que otra idea surge de pronto para luego convertirla en escritura.

Mientras escuchaba un tema, y fregaba, me puse a hacer una breve enumeración de la presencia de guitarras rockeras en temas trovadorescos cubanos. Y sí, al mirar así por arribita, como había más de dos y ya alcanzaban para un plural, valía la pena el recorrido. Por supuesto, no intentará abarcarlo todo ni mencionar a todos. Es sólo mientras llega el agua.

Tal vez el más evidente ejemplo de trova eléctrica sea aquella inolvidable y enérgica guitarra de Cuba va, desde el Grupo de Experimentación Sonora del ICAIC, empuñada por Pablo Menéndez en el tema clásico de Silvio, Pablo y Noel. Para los amantes de la fusión (la de verdad, no la de ahora), por cierto, revisiten los temas de Pablo Menéndez con el GES como Repentino, con unas voces de película de Sara González y Anselmo Febles (y que anticipa muchas mezclas y “afrohallazgos” posteriores) y ese loquísimo Báilalo si puedes, a seis manos con Eduardo Ramos y Emiliano Salvador. Todavía hay muchas deudas musicales que pagarle al GES. Es curioso que, nos contaba el propio Pablo, que mientras sus condiscípulos de la ENA estaban locos por tocar rock and roll, el norteamericano buscaba aquí las esencias del son, la rumba y la trova tradicional cubana. Su carrera posterior demuestra que las encontró.

Luego del GES, un grupo insoslayable a incluir sería Síntesis, donde a las letras trovadorescas se le han unido desde siempre trabajos vocales y muchos arreglos de peso rockero. Buen ejemplo, aunque debo aún la escucha, es el “nuevo” disco de Silvio con Diákara (algo se ha visto en un viejo recital en vivo que ha trasmitido la televisión de vez en vez), y es casi obvio que habrá aires de cuerdas enchufadas. De hecho, sin ir más lejos, hay un excelente solo de guitarra eléctrica en la versión de Décimas a mi abuelo, de Silvio acompañado con Afrocuba. Recordemos que hay una grabación anterior de este tema con arreglos de Juan Formell y con Los Van Van.

Alguna vez Gerardo Alfonso dio todo un concierto, creo recordar fue en el Karl Marx, con guitarra eléctrica. Aunque, dado que no se repitió, al parecer fue un momento de experimentación en su carrera que no varió en demasía los habituales rubros sonoros de sus buenas canciones.

De esa generación, en muy apretado paneo, parecen ser Carlos Varela y Santiago Feliú los más cercanos al enchufe eléctrico en sus grabaciones y en directo. De Varela, aunque la alianza con Ahmed Medina dejó algunos temas, me atrevo a asegurar que las cuerdas de Dagoberto Pedraja, ex Gens, son una cota altísima y de lo más logrado en la obra del trovador.

Si no tuvo usted la suerte de verlos en vivo en los 90 (¿quieren rock and roll?, preguntaba el Gnomo desde el escenario y Dago se soltaba en la versión de Cuchilla en la acera), ahí están los registros de Carlos Varela en vivo, Monedas al aire y Como los peces. En este último, hay unos acordes dignos de antología. Aunque hay muy buenas guitarras en todo el álbum, los acompañamientos y solos de Hombre de silicona y en especial la coda punzante y adolorida de Foto de familia, marcan lo mejor del trabajo de Dagoberto con Varela. Por cierto, para los tembas, ¿quién recuerda todavía la voz de José Luis Bergantiño anunciando El programa de Ramón, sobre las notas del tema Pequeño Príncipe, de Pedraja? Una joyita ese instrumental, una pena no lo incluyera en su disco Nieve en La Habana.

Y con Santiago Feliú, bastaría rememorar a Elmer Ferrer en la alineación de Estado de Ánimo, la banda que acompañó a Santi a lo largo de los 90. Si pudo verlos en vivo, cuide el recuerdo. Si no fue así, repase, en botón de muestra, los solos de los temas Náuseas de fin siglo, del disco homónimo grabado en directo (en el de estudio quien toca es Ahmed Barroso) y, sobre todo, en Buenos Aires. Muerte del 92. Esta coda energizada, mezcla de pasión total con un herido pero a la vez pendenciero desespero, es un verdadero corrientazo a la emoción y, hoy, a la nostalgia. Santi en la acústica, Elmer en la eléctrica y Descemer en el bajo, la hacían estallar en directo rasgueando a trío a velocidades lumínicas. Ah, y otra curiosidad. Elmer ha tocado igual como solista en sus propios temas de jazz, que con Santiago, que con Los Van Van o con Orlando Valle (Maraca).

Más para acá, hay que ponerle subrayado a las guitarras de Nam Sam Fon en los discos de ese grupo creativo que es Habana Abierta. Aunque parece sonar siempre un poco detrás de todo, hay un protagonismo vital de sus cuerdas en el edificio sonoro de cada tema. Hay que destacar que en este grupo de creadores, tanto Kelvis Ochoa, como Boris Larramendi, José Luis Medina, Alejandro Gutiérrez y los otros, alguna que otra vez han tocado con viola eléctrica o la incluyen en los arreglos de sus temas.

Y hasta aquí la escritura, que llegó el agua. Sigan oyendo trova.

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