Una compilación, publicada bajo el sello de la Editorial Oriente, es sin dudas un excelente regalo al público lector. Se trata de Sonar en cubano. Músicos en La Gaceta de Cuba, compendio reunido por Norberto Codina y Arturo Arango, y que muestra una selección de algunas de las entrevistas que vieron la luz en las páginas de dicha revista cultural.
Músicos populares de la talla de Juan Formell o César Pupy Pedroso; pianistas de diversas proyecciones artísticas como Ernán Lopez–Nusa o Ulises Hernández; genios de nuestra historia sonora como Gonzalo Roig, rememorando a La Única Montaner, o ese maestro de las seis cuerdas que fuera Octavio Sánchez (Cotán); trovadores como Santiago Feliú o Gerardo Alfonso; el grupo Orishas, Descemer Bueno, o esa compositora y multinstrumentista que responde al apelativo de Yusa, son apenas algunas de las varias buenas entrevistas que atesora este libro.
Quizás la más visible de las virtudes de esta reunión de entrevistas esté en su pluralidad. Acertadamente, los compiladores reúnen las voces de diversas figuras, en buena medida representativas de los muchos géneros y proyecciones donde la música cubana cuenta con sólidos valladares. La creación popular bailable, el jazz, lo clásico, la trova, las más contemporáneas fusiones, todas cuentan con el criterio de alguno de sus más importantes cultivadores.
Por supuesto, como imprescindible sostén de la idea anterior, dichas voces no son las de improvisados y advenedizos cazadores de fama. En la mayoría de las entrevistas, incluso en el caso de algunas figuras ya fallecidas, sus protagonistas cuentan con meritorios resultados y un sitio asegurado en la historia sonora de nuestra Isla, ganado desde carreras sólidas, asentadas, de reconocida trascendencia nacional e internacional. Otros, en especial de los más jóvenes, son artistas que atesoran ya la atención del público y de la crítica, que han dado buenas muestras de sus capacidades y han sentado bases para augurarles futuros mejores, sin espacio para dudas.
Como asegura Arturo Arango, en sus palabras e introducción al volumen, no se trata de figuras que sólo brillan sus respectivos predios profesionales. “En todos hay una conciencia sobre los procesos de su arte y del arte en general, una meditación sobre el contexto en el que se expresan y el mayor respeto por sus antecedentes, por la historia de la que son depositarios.”
Un acierto esta compilación y un buen recordatorio para el público cubano. En tiempos de tantos ídolos pasajeros, de repetidos y machacones barros sonoros que se deshacen al primer soplo del tiempo, vale alzar las figuras de los verdaderos creadores. Vale recordarnos a nosotros mismos los nombres y obras de los genuinos artistas de nuestro parnaso sonoro. Más, si se hace través de sus propias voces.
Se trata, en fin de, páginas que tributan a la memoria, al análisis y que se yerguen como valioso testimonio de un buen capítulo de nuestra historia musical reciente. Como expresa Arango: “Una indagación plural, contradictoria y responsable acerca de la que históricamente ha sido considerada como la más vital y universal de nuestras artes.” Así pues, abra cualquiera de estas entrevistas y póngase a sonar en buen cubano.