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Revista Muchacha · noviembre de 2005

Llego en la hora más dura de la tarde al Patio de María, institución cultural capitalina que por mucho tiempo ha sido, y ojalá siga siendo, el último (y casi el único hasta hace muy poco tiempo) reducto de los rockeros de la capital y de no pocos lares del país. Rodeada de algunos miembros de su banda y de algunos otros amigos me espera Fanny Tachín, directora del grupo Hipnosis. Aprovecho la presencia de su tecladista Glencys Toro y acordamos una entrevista a dos voces que luego será casi a coro pues el resto de la banda se incorporaría también al diálogo un poco después.

Fanny se declara autodidacta en cuestiones musicales; Glencys sí tiene estudios de nivel elemental y medio de piano. El grupo hace una mezcla entre heavy, trash metal, algo de black en los teclados, aunque confiesan no tener un patrón exacto y usar varias influencias a la hora de crear.

Al principio, aquejada de una muy femenina e inevitable molestia, Fanny casi delega las respuestas en su compañera de equipo. Pero de inmediato, se va entusiasmando y deja ver algo de esa energía que derrocha sobre la escena. Entonces, a cada pregunta responde directa, segura y sin titubeos. Es evidente que sabe muy bien lo que quiere y hacia donde planea llevar su trabajo a pesar de los muchos obstáculos que tienen los rockeros en sus empeños. Tiene un pelo rubio, y hasta rojo y blanco a la vez, que le roza casi un tanto más allá de la cintura. Pero, cuidado, un piropo fuera de lugar y esta muchacha, que representó a Cuba en su equipo de kárate en un par de eventos internacionales, y ganó medallas además, tiene buenas armas para poner las cosas en su sitio.

Sentados en el piso, a los pies del rústico escenario del Patio, armamos la melodía de esta canción hecha de preguntas y respuestas.

¿Porqué rockeras?

Somos rebeldes en principio; creo que es un problema de carácter, de modo de vida; es una manera de expresarnos. Cuando has escuchado un poquito de todo estás en condiciones de escoger. Y además de que me gusta más que otros géneros me parece muy novedoso para Cuba el hecho de una banda de rock con mujeres.

Conozco que cantan en inglés.

La música es un idioma universal. El inglés, para el estilo que nosotros hacemos, creo que es el mejor lenguaje y a todos nos gusta mucho. Es un idioma muy musical y si cantáramos en español no sería lo mismo, casi sería otro proyecto. Y creo que cuando el arte, en especial la música, lo haces con sentimiento, con deseos, con energía, el público responde; en cualquier idioma, al público le llega.

Tienes tres mujeres en la banda. ¿Cómo te va en el medio rockero donde no abundan las mujeres?

La idea original era hacer un formato solo de mujeres. Pero no lo conseguimos por ejemplo porque nos faltó una baterista; en el rock hace falta un baterista que pegue duro y esa no la encontramos. Nos faltó otra mujer que tocara la guitarra… Pero salió así y ahora es una química donde nos sentimos muy bien. De todas maneras rompemos un esquema porque hay tres mujeres en la banda y haciendo rock duro.

Hablemos del público, ¿cómo fueron las primeras presentaciones en directo, cómo se quedan cuando ven tantas mujeres en escena?

Una vez tocamos en Pinar del Río, con un público metalero muy fuerte, y nos recibieron un poco pensando en qué fresa nos traen estas muchachitas. Y después se quedaron como dice Glencys: Hipnotizados. No esperaban lo que ocurrió. Y fue impactante.

Uno de los temas habituales donde los prejuicios sacan su oreja, no la peluda sino la conservadora, es en la imagen de los rockeros. Es ya un lugar hecho que siempre andan extravagantes, sucios, como un ente peligroso. Sin embargo, como para romper todos esos absurdos esquemas, ninguno de mis entrevistados vestía de negro, alguna que otra muñequera o un pañuelo eran los adornos más visibles y todos estaban vestidos normalmente, como cualquier otro joven, fuera rockero o estudiante o tractorista. Incluso uno de lo integrantes del grupo me contaba la anécdota de un amigo, que ejerce como juez y que es fanático rockero. Por obvia lógica, la labor de un tribunal exige determinada presencia en el vestir y resulta muy gracioso para sus amigos el verlo llegar a veces del trabajo, en serio y formal atuendo, en medio de un concierto de rock. Cuando les comento que algunos esperaban que me recibiera un grupo de personajes de Hollywood, en uniformes negros y aire gangsteril, todos se ríen del absurdo.

En escena es una cosa pero en la vida es otra. Nosotros cuidamos mucho el vestuario, el show dentro de la escena. Un concierto es también un espectáculo, pero eso es un momento. ¡Pero imagínate con este sol andar vestidos de negro!

Un tema que resulta inevitable entre los músicos es de las grabaciones, los discos, el trabajo promocional, la difusión en general. En el panorama rockero joven cubano, Hipnosis es de los grupos afortunados. Durante años, lograr una grabación ha sido un sueño para todos y una realidad para muy pocos. Fanny, y el resto de la banda, me relatan las mil y una complicaciones que han sufrido en este campo.

Grabamos un disco porque ganamos ser la Mejor Banda Novel en el programa Cuerda Viva. La EGREM nos hizo el disco, pero la promoción no ha sido buena. Cuando se hace un material hay que darlo a conocer, de otra manera no se vende. Ya el disco está y no se ha hecho un video clip.

Como siempre, funcionan de nuevo los avatares de que todavía no tienen discos ni para ellos, de que el público les reclama la grabación y no la encuentra, de los mismos problemas, objetivos y subjetivos de siempre, y de todos los habituales demonios que han rondado y rondan a los rockeros y a no pocos músicos. De cualquier modo ya va siendo tiempo de superar esos problemas. La evidencia de que hay no pocas bandas que convocan abundante público a un sitio como el Salón Rosado de la Tropical, y sin que ocurran conflictos ni broncas según se sabe, debía bastar como para interesarse más en la promoción y grabación del rock nacional.

En términos musicales todas las críticas han sido constructivas. En la calle hay personas que hasta sin ser rockeros, sin ser público habitual de esta música, me han dicho felicidades, me gusta tu onda, sigan así.

Fanny, para terminar, su tuvieras la oportunidad de hablar para, no sé, trescientas mil mujeres e invitarlas a que hagan rock, ¿qué les dirías?.

Creo que pediría mejor la oportunidad de darles un concierto. Me parece que así lo diría todo.

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