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Proyecto Voces, Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana · 1994

La presente entrevista con el trovador Carlos Varela fue realizada a raíz del lanzamiento de su disco Como los peces por allá por el ya lejano 1994. Originalmente fue destinada a la publicación Voces, de la Facultad de Comunicación de la Universidad de la Habana, que nunca llegó a dejar oír su voz y por diversas razones permaneció inédita hasta hoy. Luego de algunos años y discos del trovador pero tomando en cuenta la validez que todavía mantiene en sus opiniones sobre diversos temas, creo que todavía vale la pena publicarla y darla a conocer para los amigos ¿y porqué no? los enemigos del gnomo Carlitos.

Si algo agradezco de este diálogo con el trovador Carlos Varela es haber podido percibir, por encima del artista, al ser humano. El ser humano vivo, diario, rodeado del mundo (de su pecera, como él dice) y a la vez armado de sus concepciones contra este.

La única diferencia de este mortal con cualquier otro, es la posibilidad de gritar esas concepciones a pecho descubierto desde una guitarra; la suerte de hacer Revolución desde esa isla, no tan solitaria al contrario de su Robinson y sí compartida, que es la canción.

Tuve la oportunidad, no solamente como periodista sino como público, de discutir con Varela los criterios que existen acerca de su obra, y Carlos me escuchó y se defendió con tal sinceridad que en más de una ocasión rebasamos los límites de una entrevista y a ratos me parecía que era un viejo amigo el que conversaba conmigo. Así que en el acogedor espacio de su pequeño cuarto-estudio, donde cuelga aún el sombrero de sus primeras actuaciones, bajo la mirada atenta de un afiche con su imagen y de un montón de crucifijos colgados en la pared, y por supuesto, vigilados por una guitarra callada y celosa, sostuvimos este encuentro de la palabra:

– Pronto sale tu disco Como los peces en España. ¿Cómo esperas que sea la acogida de este nuevo trabajo?

Allí funciona el mecanismo de promoción a nivel de singles y ya van dos que se colocan muy bien en la radio. Son “Pequeños sueños”, que funcionó de maravillas y “Como un ángel”; así que pronto haremos los clips de esos temas. Te puedo decir además que entre amigos músicos sólo he tenido elogios. Sobre todo desde el punto de vista de que se logró un buen sonido; un disco redondo, dramatúrgica y conceptualmente con un sentido común.

– ¿Y qué diferencias tiene con tus discos anteriores?

– Bueno, tiene el punto en común de que yo sigo siendo el mismo Carlitos y sigo conectado con el entorno habanero y cubano. Ahora bien, la posibilidad de salir mucho del país y conocer el mundo; ese ver desde afuera tu pecera, pues te hace crecer un poquito a la hora de mirar las cosas. Poéticamente es un disco más maduro. Sus temas, aunque son cercanos a ti y a mí o a cualquier transeúnte, tiene además una visión un poco más universal; puesto que el medio, La Habana, es un poco el maquillaje para ciertos elementos. Pero las doce historias pueden suceder aquí, en Moscú o en New York. Musicalmente te diré que es un disco totalmente exento de máquinas. No hay nada secuenciado y eso es algo que quería cambiar de los disco anteriores, pues lo acerca más al quehacer del músico. En general el disco tiene un color. Yo hice la producción y estaba muy claro de lo que quería hacer. Aunque a los dos o tres meses le empiece a agarrar defectos es un disco que me sigue atrapando.

– ¿Qué influencias puedes señalar en tu obra?

– No puedo decirte nombres porque son muchos. Podría hablarte de lo que estoy escuchando ahora. Te digo esto porque los músicos bebemos de muchas fuentes.

– ¿Entonces es algo anímico la influencia?

Sí, pero, por ejemplo, yo no tengo consciente o pensado que mi disco se parezca a tal cosa; yo no quiero que mis discos se parezcan a otra cosa que a lo que yo tengo ganas de hacer. En el Como los peces los críticos me han dicho que hay destellos de Dylan; yo creo que sí. Quizá es un poco más folk. Hay destellos de Springteen; yo creo que puede ser en algún tema. Es inevitable la influencia de Silvio. Pero de pronto hay un tema como Habáname que tiene influencias ¿de qué? ¿De Sindo Garay? Y yo escucho tanto a Sindo; a mí la trova vieja me viene destilada a través de Silvio, Pablo y la Nueva Trova.

– ¿Volverías a la guitarra, en discos o en conciertos?

– Estoy volviendo a la guitarra cada vez más. Eso quiero hacerlo con el grupo y solo. No será el próximo pero sí pienso grabar un disco a guitarra en algún momento.

– ¿Y vincular la música con la plástica?

– Realmente no lo he hecho por limitaciones de recursos. Me gustaría experimentar en los conciertos con proyecciones de cine o en diapo, pero es muy difícil.

– ¿Cómo ha sido la cobertura de la prensa hacia tu trabajo?

– Ha sido nula.

– ¿Por qué motivos?

– No lo sé.

– ¿No tienes idea?

– No me la quiero imaginar. Sobre todo por que pasa que en el interior la gente no sabe que uno sigue vivo, haciendo conciertos y regresando al país. La prensa en general tiene una labor que hacer con los artistas. Y a pesar de las limitaciones de espacio y todo eso, es sintomático lo poco que se habla de nosotros.

– A propósito de la prensa, ¿te ha sucedido en el extranjero que las entrevistas tomen un matiz político? ¿Ha habido alguna expectativa contigo en este sentido?

– Eso es inevitable. Y no por mí o por el tipo de canciones yo haga. Seas albañil, bailarín o trovador, si vienes de Cuba y vas a regresar siempre van a preguntarte. El problema está en que cubanos de aquí y de allá han hablado muchas tonterías y se ha servido de marioneta ante la prensa. Pienso que el problema cubano es que hay que defender lo cubano por encima de todo; incluso más allá de los políticos. Y es por una simple razón: A los políticos nunca le preguntan por los artistas. Lo principal es hacerle ver a todo el mundo que la cultura cubana, la verdadera, sea de aquí o de allá, va a perdurar por encima de todos y de todo lo que está pasando dentro y sobre Cuba. Y los artistas debemos dedicarnos a hablar de arte y de cultura; y que cada artista decida hasta que punto dedica su tiempo a hablar de política. Hay una lógica expectativa, pero imagínate, todo el que te ve allá afuera cree que uno sale de Cuba en actitud de Nostradamus: Una onda ¿y qué tú crees que va a pasar en Cuba? Bueno, y yo qué sé.

– ¿Te has hecho de enemigos por los temas de tus canciones?

– Realmente no lo sé. Los enemigos viene a veces por otras razones. Tal vez el hecho de que a uno lo vean cinco mil personas en una noche podría molestar. Y es fácil desacreditar algo cuando tiene éxito. Supongo que habrá gente a las que les da urticaria mis canciones pero yo no los conozco personalmente..., afortunadamente.

– ¿Y cómo te defiendes de esto?

– Pues, haciendo más canciones, grabando más discos. La mejor manera de defenderse de lo que se dice o se maneja sobre uno es concentrándose en el trabajo. El tiempo dirá si esa obra fue importante o no.

– Carlos, hay un criterio que sistemáticamente asocia tu popularidad con la crisis actual y con la utilización de determinados resortes; como el de decirle a la gente lo que quiere oír. ¿Qué opinión te merece dicho criterio?

– Yo no creo para nada que le diga a la gente lo que quiere oír. En cualquier caso la gente reacciona ante las canciones conocidas; pero no conozco una canción que tenga un resorte para decir. La gente aplaude otras cosas y no creo que se puedan simplificar los motivos por los que me escuchan. Eso sería subestimar al público. Además yo sigo y seguiré defendiendo que yo compongo para mí, por encima de todo. Es cierto que el público cubano tiene sed de vibrar con determinadas cosas; pero tiene también una sensibilidad y una cultura. Así que hay que tener el coraje de subir a la escena y sentir la respiración de esos cinco mil leones. Sentir el aplauso de respeto y no el del oportunismo de que este me dice ciertas cosas, porque eso sería muy fácil. Cualquiera dice una fotografía de la realidad; lo difícil es hacer la reflexión sobre la fotografía. Pero yo te digo que hay que estar por encima de esa historia. Si lo piensas mucho se te quitan las ganas de escribir y de cantar.

– ¿Entonces, si no existiera la famosa crisis, a qué le cantarías?

– Pero si el hombre siempre va a tener conflictos; viva como viva y donde viva. El millonario más cómodo del mundo también tiene conflictos; no es necesario que viva en una crisis.

– Generalmente tus temas tienen una concepción dramatúrgica; como pequeñas fábulas u obras de teatro. ¿A qué se debe esto?

– Es interesante eso que me dices. La fábula, la canción con algún tipo de moraleja siempre me llamó la atención. Sin decirle a nadie lo que tiene que hacer sino como instrumento para reflexionar sobre. O como laberinto ¿no?... Los estudios de teatro, la relación con mi hermano Víctor, los plásticos; pero sobre todo la relación diaria con mis compañeros del ISA. Allí capté muchos elementos del teatro: el hacer analogías, la utilización del llamado “si mágico”, qué pasaría si...tal cosa. Todos esos elementos son recursos a la hora de hacer una canción.

– Dice uno de tus temas que los sueños “se acercan lentamente y cuando llegan se vuelven a ir”; ¿qué sueño se te mantiene lejos?

– Son muchos, Podríamos no terminar nunca. Un sueño que se acerca y se vuelve a ir podría ser volverme a encontrar a mi madre. Que de alguna manera bajara la espuma que provoca muchas canciones, no sólo mías sino de un montón de jóvenes cantores de este país. Que tú publicaras tu entrevista y yo cantara lo mío con todo el derecho y la libertad del mundo.

– Para terminar. Después del Como los peces, ¿Qué podemos esperar de Carlos Varela?

– Siento que vendrá un disco diferente. Voy a experimentar otros sonidos pues lo poético se sigue transformando. Creo que el próximo disco será la búsqueda de algo que seguramente no voy a encontrar tampoco, pero me sigo arriesgando. Sigo construyendo el puente.

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