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Cubierta de En un lugar de Cuba de cuyo nombre quiero acordarme, ilustrada por Tomás Egea Ascona

Ficha

título
En un lugar de Cuba de cuyo nombre quiero acordarme
autoría
Varios autores
género
Narrativa
edición
Fundación provincial de artes plásticas Rafael Botí, Diputación de Córdoba, Embajada de España en Cuba y Agencia Española de Cooperación Internacional
año
2005
cubierta
Ilustración de portada y viñetas de Tomás Egea Ascona
premio
Primer premio del concurso Reescribir El Quijote en Cuba, 2005

Presentaciones

Del premio Reescribir El Quijote en Cuba
Del premio Reescribir El Quijote en Cuba, 2005

Con voz y voto

Mi hermano Alain Gutiérrez Almeida me llevó la convocatoria del concurso Reescribir el Quijote en Cuba, en el año 2005. Lo lanzaban la Embajada de España en Cuba y la Agencia Española de Cooperación Internacional, a propósito del aniversario 400 de la publicación de El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha, de Miguel de Cervantes.

La idea central del evento era completar en una nueva versión el famoso capítulo VIII de la novela, justo a partir del encuentro del Quijote con los molinos. Con mi texto De la extraña aventura de Don Quijote por lejanas tierras y otros sucesos hasta hoy olvidados, obtuve el Primer Premio del concurso y, todavía más importante, decidí tomarme más en serio lo de ser escritor.

Dos anécdotas me quedaron de esta experiencia. En algún momento a finales de la década de los 90, el talentoso periodista Juan Orlando Pérez investigaba sobre jurados y concursos. En la entrevista de rigor aseguré (con juvenil osadía que hoy mantengo, aunque añada matices) que un premio de un concurso es, ante todo, una opinión de algunas personas, por calificadas que sean, y no necesariamente un espaldarazo que asegura la calidad.

Sin embargo, broma del destino y de los dioses literarios, poco tiempo más tarde la opinión de un jurado me trajo, además de alegrías, un par de importantes decisiones vitales. Constituido por los españoles Manuel Gutiérrez, realizador de cine, y Carlos Alonso Zaldívar, por entonces Embajador de España en Cuba, así como por los escritores cubanos Reynaldo González y Leonardo Padura, el premio que me otorgaron fue un espaldarazo para mí. No tanto de calidad, pues las decisiones de los maestros no lo ungen automáticamente a uno de sus talentos, pero sí para tomarme más en serio aquello de escribir.

La segunda anécdota es más sencilla. Este fue el primer texto que. muchos años más tarde, publiqué en formato epub. Así que esta historia anduvo siempre abriendo puertas y mostrando caminos.

A. López Sánchez

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